Política

Rubén Uñac: Un líder audaz y unificador para San Juan

En su reciente presentación como candidato a gobernador, Rubén Uñac sorprendió con un lenguaje coloquial y fuera de libreto que resonó en las bases del peronismo. Este tono desacartonado, en ocasiones insolente, fue una inyección de adrenalina necesaria para revitalizar la maquinaria justicialista.

La destitución de Sergio Uñac por parte de la Corte Suprema fue un golpe difícil de aceptar, aunque se esperaba. Ante este escenario, el hermano mayor supo levantar el ánimo de los dirigentes de base, instándolos a no rendirse ante la derrota y a cambiar las reglas del juego. Ahora tendrán que salir a pedir el voto para Rubén, como garantía de continuidad, en una elección sin precedentes y en un clima enrarecido.

Su discurso, en el acto de presentación, fue de una ferviente defensa y llamado a la unidad. Abrió los brazos frente al atril y habló de la importancia de la convocatoria amplia. Dos días después, en su primera caminata de campaña, José Luis Gioja lo reconoció como un amigo. Estas palabras podrían marcar un cambio en el entramado del justicialismo sanjuanino, desenredando las tensiones entre Gioja y Sergio Uñac que se habían ido filtrando hacia abajo. Parece contradictorio, pero algo ha cambiado en el medio y ese algo es el ascenso de Rubén.

Rubén Uñac, con una trayectoria política extensa pero en gran medida oculta tras un bajo perfil, siempre ha actuado como un hábil operador y tejedor de relaciones políticas tanto a nivel nacional como provincial. Su papel como el «alter ego» de Sergio, respaldándolo y devolviéndole cada rebote necesario, ha sido fundamental en su carrera. Fue José Luis Gioja quien definió esta relación de manera poco ortodoxa, refiriéndose a ambos como «los dos boludos». Esta declaración, lejos del marketing político, resonó en la jerga peronista y fue combustible para aquellos que salieron a respaldar la continuidad del proyecto.

Rubén Uñac ha hecho hincapié en la «U» que se imprime en los afiches de su campaña. Esta «U» representa a Uñac, pero también simboliza la unidad que busca promover. Su temperamento dialoguista y su experiencia como armador político han salido a la superficie en esta etapa, evidenciando su apuesta por recomponer la unidad dentro del peronismo. Este llamado a la unidad cobra sentido si lo pensamos en el contexto de la contienda nacional.

La elección provincial del próximo gobernador y vicegobernador estará entrelazada con la segunda etapa, la de las candidaturas presidenciales, senadores y diputados nacionales. La conformación de las alianzas es clave en este proceso, y el oficialismo deberá enfrentar el desafío de combinar los candidatos para el Senado y la Cámara de Diputados, además de la fórmula presidencial.

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